domingo, 25 de febrero de 2024

Todos Estamos Destruidos

Míranos, caminando por las calles, sentados en alguna plaza, atrapados en oficinas sin ventanas. Cada uno de nosotros lleva una herida invisible, una cicatriz que nunca termina de cerrar. Nos levantamos cada día, nos ponemos nuestras máscaras, y salimos a enfrentar al mundo como si todo estuviera bien. Pero, en el fondo, todos estamos destruidos, de una u otra manera, por una u otra razón.

Algunos lo esconden mejor que otros. Se han vuelto expertos en fingir, en reírse de los chistes y hablar del clima mientras su alma se desmorona en silencio. Otros llevan su dolor a flor de piel, como una armadura oxidada que apenas los protege del golpe final. Pero no importa cuánto lo intentes ocultar, la verdad es que todos llevamos un peso que nos aplasta poco a poco, todos tenemos una historia que nos rompió.

Puede haber sido una traición, una pérdida, o simplemente el desgaste de la vida diaria. Puede que te haya golpeado de niño o que te haya alcanzado más tarde, pero nadie escapa ileso. No hay excepciones. Es la naturaleza humana, el precio de existir en un mundo que no tiene tiempo para las almas frágiles. Vivimos, y en el proceso, nos desmoronamos un poco más cada día.

La sociedad quiere que lo ignoremos, que sigamos adelante como si nada. Nos enseña a cubrir las grietas con sonrisas, a olvidar las noches sin sueño y los días llenos de angustia. Pero esas grietas están ahí, y no desaparecen solo porque no hablamos de ellas. Se agrandan con cada decepción, con cada amor perdido, con cada sueño que se desvanece. Hasta que un día, te miras al espejo y apenas reconoces la persona que te devuelve la mirada.

Y aun así, seguimos adelante. Nos levantamos, nos vestimos, y nos enfrentamos al mundo una vez más. Porque eso es lo que hacemos, ¿no? Sobrevivimos, a pesar de todo. A pesar de que estamos rotos, seguimos buscando algo que nos mantenga en pie, algo que nos dé una razón para seguir luchando. Tal vez sea un amor, una pasión, o simplemente la esperanza de que, un día, las cosas mejoren.

Pero la verdad es que todos estamos destruidos. Y eso está bien. Es parte de ser humano, parte de este viaje absurdo que llamamos vida. Lo importante es que, a pesar de todo, seguimos adelante. Nos mantenemos de pie, aunque sea sobre ruinas, y seguimos buscando ese algo que nos haga sentir completos, aunque sea por un instante.