viernes, 31 de mayo de 2019

El Último Acto en la Cima

Se acabó esta gran historia. Durante un buen tiempo, todo fue un sueño dorado para mí, y ese brillo me dio esperanza, me enseñó a confiar en mis habilidades. Hubo un momento en que todo parecía no tener techo; el presente era mío y eso me hizo crecer y superar mis límites. Llegué con mi ropa y unos zapatos de seguridad, y ahora, soy diferente.

Claro que me duele. Todos estos años han sido reales, hermosos, y durante mucho tiempo esperé seguir logrando metas. La tristeza y la rabia aún me acompañan, pero todo lo aprendido y vivido en estos años no se va conmigo, al menos no de manera tangible. Durante seis años, viví una felicidad genuina en mi trabajo, años que marcaron mi vida.

Siempre entregué lo mejor de mí, y pedí terminar mi último día con la convicción de haber dado todo. Me sentí en la cima, y aunque ahora me echen, ya sé lo que significa llegar arriba y lograrlo. De ahora en adelante, mi meta es luchar, y a quienes elijan estar a mi lado, les dejaré lo mejor de mí.

Perdón a mis compañeros, no quise despedirme para no quebrarme, para no llorar. Quise salir con la cabeza en alto, y sabía que ustedes hubieran sido la grieta que me habría hundido. A todos los que me han llamado, amigos, compañeros y proveedores: “Gracias por estar”. 

Este es el final de un capítulo, pero el principio de un nuevo viaje, uno en el que seguiré luchando y entregando lo mejor de mí, como siempre lo he hecho.

sábado, 11 de mayo de 2019

En el Silencio de tu Sacrificio

Tú, que te has encontrado sola e incomprendida, sé bien cuántas veces has llorado en la sombra de la indiferencia, cómo el desdén de quienes deberían valorarte ha penetrado en lo más profundo de tu ser. Has pasado noches en vela, el insomnio alimentado por las preocupaciones de tus hijos, y aún así, una simple sonrisa de ellos se convierte en la cura mágica que disuelve tu agotamiento. Te has mostrado, día tras día, que es posible darlo todo sin esperar nada a cambio, y que, a pesar de todo, eres la mejor madre.

Mamá, te amo por ser esa fuerza incansable, por sacrificarte sin reservas, por olvidar a menudo que eres mujer, por descuidar tus sueños y tus deseos, y por relegar tu tiempo a un rincón oscuro, todo en nombre de tus tres hijos. Me ha tomado años comprender el alcance de tu sacrificio, la mierda que has tenido que atravesar por nosotros. Has tenido que buscar fuerzas en lugares que ni yo entiendo, pero ahí estás, encontrándolas, y avanzando, siempre avanzando.

Hoy quiero recordártelo, y no solo hoy, sino siempre que pueda: Mamá, tu sacrificio no pasa desapercibido. Aunque ahora estoy lejos, aunque los recuerdos se desvanecen con la distancia, quiero que sepas que los valoro profundamente y que los extraño. Eres un faro de amor y resiliencia, y en el silencio de tu sacrificio, me doy cuenta de la magnitud de tu amor.