lunes, 4 de septiembre de 2017

Sobreviviente en mi propia trinchera

El punto es que soy un caos en movimiento, un laberinto de contradicciones que nadie sabe cómo navegar. Soy el tipo que parece haber sido diseñado para desafiar la paciencia y poner a prueba el amor. Complicado, difícil de tratar, un rompecabezas que ni siquiera yo sé cómo resolver del todo. Y aquí estoy, navegando mi propia tormenta con un mapa torcido y un compás que apunta siempre al desastre.

Pero aquí está el truco, y es un truco sucio si quieres saberlo. Cuando me importa alguien, cuando realmente me importa, estoy dispuesto a arriesgarlo todo. Me juego el pellejo, el alma y lo que queda de mi cordura por la gente que amo. En este puto mundo de juegos y mentiras, soy el idiota que se lanza al abismo sin paracaídas, solo porque el amor lo exige. Cada error, cada cagada monumental, ha sido una búsqueda desesperada por avanzar, por encontrar un pedazo de tierra firme en este océano de incertidumbre, sin nunca traicionar lo que creo que son mis valores.

Quizás no soy el tipo que encaja en las fotos de familia perfectas ni en las historias de éxito pulidas. Pero cuando miro a los que amo, cuando miro a los que de verdad importan, entiendo que todo este desmadre vale la pena. Porque, al final, en medio de este desorden caótico y complicado, soy un sobreviviente en mi propia trinchera, y lo hago todo por aquellos que están dispuestos a quedarse en esta batalla conmigo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario