Bueno, soy el Panchito, como me llaman mis compañeros. Estudié Control Industrial y ahora estoy en un diplomado en la Universidad de Santiago. Físicamente, no soy el más atractivo del grupo; tengo una contextura gruesa para mi edad y no ayudo mucho con mi tamaño promedio. Mi cabello siempre parece una batalla perdida contra el desorden y mis ojos, rojos por la falta de sueño, son un constante recordatorio de mis noches en vela. A pesar de usar lentes, “veo más de lo que creen”, como dicen. Soy introvertido, me cuesta abrirme a gente nueva, y aunque tengo un carácter bastante enojón, he aprendido a controlarlo. No soy precisamente un rayo de sol, más bien tiendo a ser gris. Escribo, aunque no tan bien como quisiera, y me entretiene, así que aquí estoy.
La música de mis padres me envuelve, la música de antes, la que trae recuerdos y melancolía. Amo la soledad y, si pudiera, sería un ermitaño, pero las cuentas no se pagan solas y tengo que trabajar y estudiar. La computación es mi refugio, trato de ser autodidacta y devorar libros, siempre buscando ese pedazo de sabiduría que se me escapa. Soy tranquilo y nostálgico, encuentro paz en la playa en invierno, en la lluvia, en los días grises, y el silencio es mi compañera intransigente.
Me encanta ver a la gente feliz, reviviendo momentos y lugares especiales. Tengo una lista de libros favoritos que acompaña mis horas de lectura. Pero lo que más amo en el mundo es mi hija. Le escribo un libro donde intento capturar lo indescriptible de mi amor por ella. ¿Cómo no amarla? Cada vez que llego a casa, su alegría de verme es el único tesoro que ansío. No hay nada que desee más que tomarla en mis brazos.
Mi círculo social se ha reducido con el tiempo. Ahora, me refugio en casa, escribiendo y entregándolo todo por mi familia. Trato de ser leal a quienes considero, aunque sea un fantasma en el mundo social. Hablo poco, escucho mucho, leo cuando puedo, y tengo defectos que prefiero omitir. Pero aquí estoy, en este rincón, con mi mundo, mi amor, y mi constante búsqueda de significado en lo simple.
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