sábado, 11 de mayo de 2019

En el Silencio de tu Sacrificio

Tú, que te has encontrado sola e incomprendida, sé bien cuántas veces has llorado en la sombra de la indiferencia, cómo el desdén de quienes deberían valorarte ha penetrado en lo más profundo de tu ser. Has pasado noches en vela, el insomnio alimentado por las preocupaciones de tus hijos, y aún así, una simple sonrisa de ellos se convierte en la cura mágica que disuelve tu agotamiento. Te has mostrado, día tras día, que es posible darlo todo sin esperar nada a cambio, y que, a pesar de todo, eres la mejor madre.

Mamá, te amo por ser esa fuerza incansable, por sacrificarte sin reservas, por olvidar a menudo que eres mujer, por descuidar tus sueños y tus deseos, y por relegar tu tiempo a un rincón oscuro, todo en nombre de tus tres hijos. Me ha tomado años comprender el alcance de tu sacrificio, la mierda que has tenido que atravesar por nosotros. Has tenido que buscar fuerzas en lugares que ni yo entiendo, pero ahí estás, encontrándolas, y avanzando, siempre avanzando.

Hoy quiero recordártelo, y no solo hoy, sino siempre que pueda: Mamá, tu sacrificio no pasa desapercibido. Aunque ahora estoy lejos, aunque los recuerdos se desvanecen con la distancia, quiero que sepas que los valoro profundamente y que los extraño. Eres un faro de amor y resiliencia, y en el silencio de tu sacrificio, me doy cuenta de la magnitud de tu amor.

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