viernes, 30 de septiembre de 2022

Todo un Sinsentido

Hay días en los que me miro en el espejo y veo a un desagradecido, alguien que ha recibido más de lo que merece y que, aun así, no puede evitar sentirse vacío. Es como si la vida me hubiera dado más de una oportunidad para sentirme pleno, para ser feliz, pero en lugar de eso, me encuentro siempre buscando algo más, algo que ni siquiera sé si existe.

He tenido buenos momentos, no puedo negarlo. Amigos que han estado ahí cuando los necesitaba, oportunidades que muchos matarían por tener, y sin embargo, en lugar de sentirme afortunado, me siento insatisfecho. Como si nada fuera suficiente, como si todo lo que he recibido no tuviera el peso necesario para llenar este maldito vacío que llevo dentro.

Y eso me hace un desagradecido, lo sé. Porque mientras otros luchan por sobrevivir, yo me ahogo en mis propias expectativas no cumplidas. Mientras otros darían cualquier cosa por un poco de lo que tengo, yo lo doy por sentado. Como si el mundo me debiera algo, cuando en realidad soy yo quien está en deuda.

Me siento culpable, pero no sé cómo salir de este círculo vicioso. Me esfuerzo por ser mejor, por apreciar lo que tengo, pero al final del día, el malestar sigue ahí, persistente como una herida que no deja de sangrar. Y me doy cuenta de que, tal vez, soy incapaz de sentir gratitud de la manera en que debería. Tal vez estoy demasiado roto para entender lo que realmente significa estar agradecido.

Así que aquí estoy, con esta culpa en las entrañas, sabiendo que debería estar agradecido por tantas cosas, pero sintiéndome más vacío que nunca. Es un maldito sinsentido, pero es mi realidad. Y lo peor es que, en el fondo, sé que no tengo a nadie más a quien culpar que a mí mismo

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