A veces, solo quiero ser normal. Ya sabes, enfrentar los problemas con una sonrisa, como lo hace todo el mundo. Pero es jodidamente difícil salir y poner esa sonrisa cuando la vida te golpea con situaciones inesperadas que te derrumban.
Es un infierno contarle a tu pareja los problemas del día a día, abrir la boca y soltar lo que te carcome por dentro. Pero, ¿sabes qué es peor? No decir nada. Tragarlo todo, levantar la cara y, con todas tus fuerzas, dejar escapar una sonrisa falsa, una que no engaña ni a un niño.
"¿Cómo te fue?", pregunta ella, esperando la misma respuesta de siempre.
Y ahí estás tú, con esa sonrisa forzada, mintiendo entre dientes. "Bien, mi amor", dices, como si esas palabras tuvieran algún peso, como si al decirlas el mundo se acomodara y todo fuera verdad. Pero no es verdad, y lo sabes. Y esa sonrisa, esa maldita sonrisa que te esfuerzas por mantener, es solo una máscara que cubre el caos que llevas dentro.
Quieres ser normal, quieres poder sonreír de verdad, pero la vida se empeña en lanzarte más mierda de la que puedes manejar. Así que sigues sonriendo, porque ¿qué otra cosa puedes hacer?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario