lunes, 7 de mayo de 2018

El Silencio Justificado

Me han llamado cortante, arrogante, y hasta levantado de raja por lo poco que contesto. Pero ¿qué saben ellos? No entienden que es mi forma de ser. A veces, el mundo entero debería guardar silencio, o al menos, eso creo. Hay días en los que las palabras simplemente no valen la pena. ¿Para qué abrir la boca cuando la mayoría de las veces lo que dices se diluye en la nada?

Prefiero observar desde lejos, callado, viendo cómo se desarrollan las cosas sin la necesidad de meterme en el ruido. No es que no tenga nada que decir, es solo que no siento la urgencia de hacerlo. No siempre vale la pena gastar saliva, y eso, al parecer, es algo que pocos entienden.

No es que me crea mejor, es que, a veces, el silencio es lo único que tiene sentido. Mientras los demás se desesperan por hablar, por llenar los espacios con palabras vacías, yo elijo quedarme en mi rincón, observando, pensando, y dejando que el ruido pase de largo. Porque al final, el silencio es lo único que realmente me pertenece.

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