Familia, quiero que entiendan algo fundamental: me gusta ser quien soy. No cambiaría mi mundo por nada, ni mi manera de hacer las cosas, y menos ahora que ustedes están en él. Sé que no siempre les cuento lo malo para no preocuparlos, pero que les quede claro: siempre estoy luchando para salir adelante, y lo hago por ustedes.
Pero te pido algo, con la sinceridad que me caracteriza: no intentes cambiar mi vida. Si soy feliz así, déjame ser. Me gusta mi vida tal como es, con toda su locura, su soledad, sus dramas y lágrimas, su sarcasmo, su oscuridad. Amo todo eso de mí, incluso las noches sin dormir, el silencio que a veces me envuelve, la soledad que parece asustar a los demás. No te empeñes en mejorar mi vida, porque estoy bien. Puede que te preocupe ver cómo mi vida se torna caótica, pero la verdad es que disfruto de ese caos, me encanta el desorden en el que vivo. Y sé que no es fácil para ti, pero créeme, lo compenso con amor.
Lo que sí te prometo, es que siempre estaré para ustedes. Estoy aprendiendo a ser marido y padre, y aunque noto mis errores, me esfuerzo en corregirlos. Pero esto que ves, este ser silencioso, oscuro y muchas veces solitario, es lo que soy. Esa es mi esencia. Puede que no siempre lo entiendas, pero sé que dentro de mí hay un corazón gigante que late con amor por ustedes, incluso en medio de todo este caos que llamo vida.
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