sábado, 26 de mayo de 2018

La Coraza Quebrada

Aquellas palabras lo destrozaron por dentro, pero el muchacho se tragó el dolor y se fue, decidido a no dejar que nadie viera cuánto le importaba. Su orgullo le impedía mostrar lo que realmente sentía, aunque cada paso que daba era un esfuerzo por no derrumbarse. Sabía que, si se permitía escuchar una palabra más, se rompería a llorar, y no era el momento para eso. Apretó la mandíbula y el puño, tratando de contener la rabia y la desilusión que le hervían en el pecho, alimentadas por la mentira, la ironía y la falsedad que lo rodeaban. Sacó fuerzas de un lugar que ni él sabía que existía, fuerzas para renunciar a un sistema que lo estaba devorando, aunque ya no le quedara casi nada por dentro.

"No puedo seguir en este sistema corrupto," dijo, tratando de sonar firme, aunque la coraza que lo protegía estaba a punto de desmoronarse. "No encajo aquí, donde si no te unes te sacan, donde tienes que decir 'sí' a todo, donde se trabaja para complacer y no para mejorar, donde tienes que sonreírle al que no se lo merece, donde tienes que vender tus principios por un cheque al final del mes."

Se giró para irse, sintiendo cómo la coraza comenzaba a agrietarse. Pero, aún así, tuvo las agallas de pasar a despedirse de alguien que consideraba su amigo. Ese "yo" que lo había visto así, que casi se fue con él, pero sabía que no era su momento. Querido amigo, sé que detrás de ese genio hay principios claros que no se venden, y es por eso que soy tu amigo. Aunque el mundo intente quebrarte, hay algo dentro de ti que nunca podrán tocar, algo que te hace fuerte, y es por eso que siempre estaré aquí, en la distancia o en la cercanía, porque en ti reconozco la misma lucha que llevo en mí.

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