viernes, 18 de mayo de 2018

La Distancia de lo Esencial

Una de las delicias más raras de esta vida es encontrar a ese amigo, ese alguien con quien puedes hablar de cualquier cosa sin trabas, sin filtros. A él le confías tu verdadero ser, ese que escondes del resto del mundo, y con él puedes hablar horas y horas, hasta que la noche te sorprenda. No importa cuánto tiempo pase sin verse, siempre te entiende a la perfección, siempre sabe cuando uno de tus "saludos" lleva una carga diferente, cuando algo no está bien.

Ese amigo que te apoya sin importar qué, que te insulta de frente, con sinceridad, y no a tus espaldas. Esas son las personas que debería tener cerca, esas que son raras como el buen licor, que con el tiempo se hacen más preciadas. Y sin embargo, las alejo. Quizás por miedo, o quizás porque la vida se encarga de meter sus dedos en los lugares más delicados, alejando lo esencial, lo que realmente importa. Me doy cuenta, y aún así, no hago nada.

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